Ingravidez
En la serie Ingravidez, el cuerpo no aparece como figura narrativa o simbólica, sino como territorio de exploración perceptiva. Al flotar, interrumpe la lógica habitual del movimiento y de la gravedad, e introduce una pausa dentro de la imagen: un instante en el que el gesto corporal queda detenido y el espacio pierde su estabilidad.
Los fondos monocromáticos intensos refuerzan esta condición de suspensión. Al eliminar referencias espaciales, el color se convierte en un entorno envolvente donde la figura pierde su anclaje gravitacional.
La pintura se vuelve así el lugar donde la percepción del cuerpo se transforma: liberado de la gravedad, el cuerpo se convierte en metáfora de una pausa expandida en la experiencia del tiempo.
Ingravidez II (levitación), 2026
Óleo sobre lienzo
100 × 80 cm